Llevo sólo unos meses teniendo la suerte de ponerme en las manos de Raquel y ya me es suficiente para poder observar la profesionalidad con la que trabajan ella y todas las chicas. Como clienta he recuperado la confianza, me he sentido escuchada y comprendida, y eso no se puede pagar ni con todo el oro del mundo. Se preocupan de cuidar hasta el más mínimo detalle y están siempre pendiente de todo. Tanto profesional como personalmente son de 10.